Análisis

Quién es quién en la lucha por la sucesión en la Casa Real marroquí

El deteriorado estado de salud y falta de capacidad de dirección de Mohamed VI de Marruecos hizo que la lucha por la sucesión en el seno de su familia tenga más intensidad en los últimos días, tal y como se plasma en el intento del príncipe Rashid Ibn Hassan de acabar con la vida del príncipe heredero, según información periodística publicada recientemente.

Múltiples especialistas y conocedores de la realidad interna de la realeza marroquí apuntan que la Casa Real alauita se divide en tres polos enfrentados por la sucesión de Mohamed VI.

En este sentido, el primer grupo, el más fuerte, incluye el actual monarca, Mohamed VI, su hijo y príncipe heredero de 17 años, Hassan Ibn Mohamed, y su madre, Lalla Salma, divorciada desde más de 2 años y residente en un paradero desconocido por la opinión pública marroquí.

Lo que les coloca en posición superior a sus rivales es el apoyo de los principales jerarcas que han sido ascendido por Mohamed VI, como el propio Ali Alhimma, consejero del rey y secretario del principal partido político en Marruecos, así como el jefe de los servicios secretos, Yassine Mansouri. Ambos comparten una estrecha amistad con el monarca desde su época en el Instituto Real de Rabat.

El segundo clan lo lidera el hermano de Mohamed VI, el príncipe Rashid Ibn Hassan y sus hermanas, Lalla Asma, Lalla Hasna y Lalla Mariam. Su principal respaldo viene de su poder económico y de las grandes familias conservadoras que añoran a los años de Hassan II.

El último polo de la familia real marroquí, el más débil por su presencia en el extranjero, lo representa la figura del príncipe Hisham Alaoui, sobrino de Hassan II e hijo el príncipe Abdalá y de Lalla Lamia, cuyo padre es el ex primer ministro del Líbano.

El clan del exterior, como lo llama parte de la prensa especializada, cuenta con una amplia red de relaciones con las élites económicas, mediáticas y académicas mundiales, especialmente, los príncipes saudíes como Alwaleed Ibn Talal.

Dirimir el conflicto por el trono de la monarquía marroquí, coinciden los especialistas, dependerá de elementos interno y externos. Lo más determinante será la posición de los principales consejeros reales como Andry Azoulay, de religión judía y con amplias relaciones con el Estado sionista, así como los servicios de inteligencias que representan el Estado profundo en Marruecos. Por último, la luz verde de París, asimismo, será una de las llaves de acceso al Palacio Real.

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