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Movimientos sociales neozelandeses protestan contra la implicación de Ravensdown en el expolio del fosfato saharaui


Varios movimientos sociales de Nueva Zelanda han protestado contra la implicación de las empresas de fertilizantes, Ravensdown y Ballance, en el robo y comercialización del fosfato extraído del Sahara Occidental ocupado ilegalmente contra Marruecos.


Los movimientos sociales de Nueva Zelanda han bloqueado los accesos de los depósitos de Ravensdown and Ballance en todo el territorio nacional neozelandés.


“Activistas de Extinction Rebellion, Environmental Justice Otepoti y Free Western Sahara han bloqueado los accesos de los depósitos de Ravensdown and Ballance, impidiendo la entrada y salida de camiones, lo que imposibilitó la distribución del fertilizante”, informa el medio neozelandés, Scoop.


De esta manera, el diario neozelandés informa que “Marruecos extrae fosfato de roca de la región, y Nueva Zelanda es la única nación occidental que todavía compra el fosfato robado del Sahara Occidental”.

Asimismo, prosigue Scoop, Ravensdown y Ballance Agri-nutrientes, representan un tercio de la demanda total del fosfato extraído de la mina de Bou Craa, explotada por Marruecos, pese de estar ubicada en el territorio ocupado del Sahara Occidental.

Por ello, las empresas neozelandesas, Ravensdown y Ballance Agri-nutrientes, siguen siendo los dos mayores compradores mundiales, seguidos por China e India, según los datos de Scoop.

“A principios de este mes, el barco IVS WINDSOR llegó a Tauranga y Bluff transportando fosfato manchado de sangre que se extrae ilegal-mente en el Sahara Occidental”, esboza Scoop Media, antes de aseverar que “la mina no tiene reconocimiento internacional como negocio legí-timo, ni ningún país reconoce oficialmente la ocupación de Marruecos del territorio”.

También, el medio neozelandés desvela que los barcos que transportan el fosfato saharaui viajan en secreto por infringir las normas del de-recho internacional, lo que puede suponer retenciones por otros paí-ses.

Scoop Media, en este sentido, informa que los beneficiarios de los di-videndos son los propios colonos y el régimen marroquí, mientras que los saharauis sufren la discriminación y el olvido.

La activista social y climática Josie Butler dice que “tanto Ravensdown como Balance son culpables de recibir bienes robados y están apo-yando una ocupación militar en aras de la ganancia”.

“Debemos analizar el efecto que estas empresas están teniendo en nues-tra reputación internacional como una nación verde y respetuosa con el medio, pero también una que se enorgullece de su amabilidad e integri-dad”, recalca Scoop.

Finalmente, los activistas afirman que seguirán “tomando medidas hasta que Ravensdown, Ballance y el Gobierno dejen de importar fosfato man-chado de sangre y comiencen el cambio hacia sistemas alimentarios re-generativos”.

Cabe recordar que Marruecos, el viernes pasado, ha roto el cese del fuego firmado con el Polisario en 1991, con su violento ataque contra los civiles saharauis que protestaban pacíficamente en la brecha ile-gal de Gargarat.

El Ejército Saharaui anunció el retorno a la lucha armada. Se llevaron acabo múltiples bombardeos contra objetivos militares marroquíes a lo largo del muro de la vergüenza.

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