Análisis

Marruecos pierde el apoyo de Emiratos Árabes

Inicio de sus relaciones diplomáticas 

Los lazos diplomáticas entre ambas monarquías, Marruecos y Emiratos Árabes Unidos, se remontan al 1972, cuando aún gobernaban Hassan II y Zayed Ben Sultan Al-Nahyan, unificador y arquitecto del renacimiento contemporáneo del conglomerado de principados que componen Emiratos. 

Para trasladar lo diplomático al ámbito operacional, dar más trascendencia a las relaciones políticas e incluir el campo económico, los dos países crearon el Comité Mixto, para que sea el encargado de canalizar las ayudas económicas y diseñar futuras estrategias. 

El trasfondo del acercamiento entre ambos era lógico, en el contexto de la política árabe, se enmarca en la dicotomía entre el bando de las repúblicas panárabes y progresistas (Argelia, Libia, Egipto, Siria e Irak), y el de las monarquías que se caracterizaban por su sintonía con occidente, el conservadurismo y la similitud entre sus sistemas políticos, principalmente las monarquías del Golfo Árabe,  Jordania y Marruecos. 

Por dicha alianza, que obligó a Marruecos a condicionar su política exterior en función de la orientación de sus socios estratégicos, el país magrebí se benefició de importantes ayudas financieras procedentes de sus aliados, que contaban con excedente financiero muy elevado, por su condición de principales productores y exportadores del crudo a nivel mundial. 

Ayudas económicas 

La profundización de las relaciones entre ambos, hizo que Emiratos emplease todo su peso financiero para sacar adelante los proyectos de desarrollo y modernización que intentó efectuar Marruecos. De esta forma, Emiratos se convirtió en el máximo inversor árabe en Marruecos; y el mayor actor financiero en la Bolsa de Casa Blanca. Por lo cual, esta presencia financiera, se materializó en la construcción de hospitales, principalmente el hospital Sheij Zayed en Rabat y el complejo hospitalario Sheij Khalifa en Casa Blanca; avanzada unidad móvil de cirugía oftalmológica y una red de dispensarios por todo el territorio marroquí.

En el mismo sentido, Emiratos financió gigantescas infraestructuras y obras civiles como las autopistas, presas y plantas de energía, que le permitió ser el principal financiador de la empresa energética que cubre más de la mitad de las necesidades de electricidad de Marruecos. Además, en el campo de las telecomunicaciones, como refleja el hecho de que el gigante Etisalat (Emirates Telecommunication) es el dueño de más de 53% de Maroc Telecom, la monarquía petrolera cerró importantes compras. A eso se suman las inversiones en puertos, transporte marítimo y la industria del turismo. 

Posteriormente, en 2015, las relaciones se afianzaron con la firma de 20 convenios de cooperación en el campo de las infraestructuras críticas; el ámbito militar, que incluyó la compra de armamento, entrenamiento de tropas e intercambio de inteligencia; y el entendimiento en la política internacional como en el ámbito del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas. Unos acuerdos que se coronaron con una ayuda financiera a Marruecos que superó los 1.25 billones de dólares. Como reconocimiento, Marruecos dio las máximas condecoraciones a los principales regidores emiratíes

Principales focos de divergencia y causas del deterioro de sus relaciones 

Los cambios que siguieron la denominada primavera árabe supusieron una drástica reconfiguración del mapa de alianzas en el seno de la política árabe. Se redibujó la línea que separa los bandos. Marruecos, empujado por la ola de protestas populares que pedían el fin del Majzen, emprendió una serie de reformas cosméticas que acabaron trayendo un partido monárquico con una fachada islamistas, Partido Justicia y Desarrollo, categorizado en la agrupación de los Hermanos Musulmanes, y capitaneados por Turquía y Catar. Por consiguiente, Emiratos Árabes, que oponía el pensamiento de los Hermanos Musulmanes por sus ilícitas actividades dentro del principado, empezó a ver con reticencia lo sucedido en la política interna marroquí y en particular la creciente sintonía de Marruecos con Catar.

No obstante, el punto de inflexión de las relaciones entre ambas monarquías ha sido lo sucedido en el verano de 2017, cuando la mayoría de los países del Consejo de Cooperación del Golfo, liderados por Arabia Saudí y Emiratos Árabes, impusieron un cerco por tierra, mar y aire a Catar, acusándola de alentar las oposiciones internas en el resto de monarquías petroleras. Catar, consiguió convencer Marruecos a estar en su bando a cambio de otorgar las suficientes ayudas como para sustituir las inversiones emiratíes.

Otro punto de conflictividad es lo que respecta al conflicto yemení. Marruecos, en principio formaba parte de la coalición internacional enfrentada con los hucíes en Yemen, que lideraba Arabia Saudí y Emiratos. Sin embargo, las pérdidas que sufrieron las tropas marroquíes en el campo de batalla yemení, la prolongación de la guerra y las tentaciones de Catar, hicieron que el país africano anunciase su retirada de la coalición. Una decisión, para Emiratos, lo suficientemente elocuente como para colocar a su viejo aliado, Marruecos, en el bando enemigo.

El conflicto libio, por su parte, es factor otro elemento de diferencia. Marruecos quiso aprovechar cierto vacío regional, en aquel entonces, para lanzar su propia propuesta de solución e incluso albergar el proceso de negociaciones que al final tuvo lugar en la ciudad marroquí de Sjerat. En este proceso, Marruecos, “gobernado” por los Hermanos Musulmanes, según seguidores del dossier libio, favoreció los islamistas en detrimento de las fuerzas del mariscal Jalifa Haftar, financiado y equipado por Emiratos. En este marco, cabe subrayar que con la vuelta de Argelia a la escena regional, Marruecos dejo de tener influencia en el proceso libio. Testigo de ello es el hecho de no formar parte de los invitados al encuentro de Berlín, al que asistió el presidente argelino Abdelmadjid Tebboune.

Congelación de las relaciones diplomáticas 

Por todo lo citado anteriormente, Emiratos Árabes retiró, sin previo aviso en 2017, su embajador en Marruecos  para reducir su representación a un mero encargado de negocios, cuya misión es agilizar los trámites administrativos de los expatriados emiratíes en el país magrebí. Un movimiento que irritó a las autoridades de Rabat y provocó que su reacción sea evacuar a su embajador en Abu Dabi junto con la mayoría de sus agentes diplomáticos. También, se redujo el nivel de representación a los mínimos: lo administrativo.

El deterioro de las relaciones diplomáticas se plasmó en el funcionamiento del resto de instituciones, e incluso en las relaciones entre ambos pueblos. El ejemplo más claro de ello es el hecho de que Emiratos Árabes votó en contra de la candidatura marroquí para organizar el mundial de 2026, y optó, finalmente, por la propuesta norteamericana. Un hecho sin precedentes desde el punto de vista de solidaridad inter-árabe. Asimismo, las élites de ambos países se enzarzaron en las redes sociales. Twitter, principalmente, ha sido el escenario de batalla en el que se dirimieron las diferencias a nivel popular y oficial. El capítulo más reciente son las discusiones entre el Gobierno de Marruecos, específicamente,  Partido Justicia y Desarrollo con oficiales y activistas emiratíes.

Emiratos y la aproximación a Argelia, República Saharaui y Mauritania 

Como reacción y adaptación a los nuevos cambios que experimentó el Norte de África y Oriente Próximo, se observa la creciente sintonía de Emiratos con el resto de vecino árabes de Marruecos. En este caso, se cita particularmente las excelentes relaciones con Argelia, que transcienden el ámbito diplomático para cubrir lo económico y militar. El presidente de Emiratos Árabes fue uno de los primeros jerarcas árabes que felicitaron al mandatario argelino, Abdelmadjid Tebboune, por su victoria en las elecciones presidenciales. Pocas semanas después de la investidura de Tebboune, el canciller emiratí, Abdullah Ben Zayed Al-Nahyan, visitó Argel, entre otros asuntos, para transmitir la invitación de las autoridades de su país al recién electo presidente argelino. 

En el ámbito de la cooperación militar, la visita del Jefe de Estado Mayor del Ejército argelino, el general Said Chanegriha, a Emiratos Árabes para participar en una exposición de armamento moderno, constituye una clara señal del buen estado de salud de las relaciones que unen ambos países. El propio protocolo que rodeó la visita del general Chanegriha y su recepción por las máximas autoridades del país, transmite que hay una creciente tendencia de tener puntos vista comunes sobre los asuntos políticos  regionales.

El Jefe del Estado Mayor del Ejército argelino, general Said Chanegriha durante su recepción por Mohamed Ben Zayed.

Respecto a los gestos de Emiratos hacia la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), es cierto que aún sólo se limitan lo mediático. Los medios de comunicación afines a Emiratos hicieron cambios muy significativos en su forma de aproximarse al conflicto del Sahara Occidental. Empezaron a emplear la terminología adoptada por Naciones Unidas al respecto: autodeterminación del pueblo saharaui, Sahara Occidental, demarcar el mapa correctamente y separarlo de Marruecos, etcétera.

El canal, saudí Al-Arabya, con sede en Dubai, Emiratos Árabes, publicó un reportaje en febrero del año pasado sobre la cuestión saharaui que provocó la reacción del canciller marroquí, Naser Bourita. La alegada pieza televisiva no sólo profundizó el conflicto con las autoridades emiratíes, sino con los saudíes también, por la llamada de Rabat a su embajador en Riad como protesta por el contenido del reportaje.

Alhurra, conglomerado mediático estadounidense, cuya sede regional se encuentra en Dubai, y según fuentes cercanas a la empresa, señalan su posible compra por la familia real emaratí, una tesis que la sostiene el nombramiento de un periodista a fin a los Al-Nahyan a la cabeza de la empresa, recientemente, abrió un espacio informativo sin precedentes a los principales líderes saharauis. A modo de ejemplo, su larga entrevista con el presidente de la RASD, Brahim Gali, en la sede de presidencia saharauis.

El presidente de la RASD, Brahim Gali, durante su entrevista con Alhurra.

Por su parte, el ex primer ministro saharaui y actual embajador en Argelia, Abdelkader Taleb Omar, ha sido invitado por el mismo canal en múltiples ocasiones para reflejar el punto de vista del Frente Polisario sobre el conflicto y denunciar la ocupación militar que impone Marruecos sobre el territorio del Sahara Occidental.

El embajador saharaui en Argelia en una entrevista con Alhurra

Respecto a Mauritania, también hay avances tangibles en sus relaciones con Emiratos. La visita del presidente mauritano, Ould Elghazouani, ha sido una oportunidad para firmar acuerdos de cooperación económica, militar y otros sectores estratégicos. Asimismo, es visible observar la coincidencia de ambos países sobre los conflictos regionales que azotan al mundo árabe. Recientemente, Emiratos Árabes destinó fondos y ayuda financiera al país africano. Posteriormente, Emiratos destinó a Mauritania un avión con material para combatir el Covid-19.

Recepción del presidente mauritano, Ould Elghazouani, por su homólogo emiratí, Mohamed Ben Zayed

Consideraciones finales 

Marruecos gozaba de importantes ayudas económicas, militares y diplomáticas de Emiratos Árabes. Los cambios que experimentó la política árabe hicieron que Marruecos cambiase de bando, una decisión que implicó la pérdida de los descomunales fondos económicos que recibía de Emiratos, y que en la actualidad intenta que sean compensados por Catar. Lo cual, es una opción, a nuestro modo de ver, inviable, ya que el propio Estado catarí esta obligado a financiar múltiples actores regionales: los hermanos musulmanes en Libia, en Sudan, Turquía, Egipto, etcétera. A eso se suma, los efectos económicos del cerco impuesto por sus vecinos

En el mismo marco, Emiratos Árabes esta afianzando, paulatinamente, su acercamiento con Argelia, la RASD y Mauritania. Una hecho que puede abrir nuevos horizontes en la zona y nuevos equilibrios de poder.

En fin, la pérdida de apoyos (políticos y financieros) procedentes del Consejo de Cooperación del Golfo, incrementarían el aislamiento de Marruecos y complicarían aún más su delicada situación económica, seriamente golpeada por las circunstancias generadas por la pandemia mundial, Coronavirus.

Spread the love

1 Comment