Análisis

Mahayub Sidina: DEDICATORIA


Queridos Mhamed y Bujari,
Desde el mundo terrenal donde nos habéis dejado, para ir a vuestra morada definitiva, os escribo en nombre de todos mis compatriotas. Solo Dios sabrá cuándo y dónde será nuestro turno, para pasar a formar parte de los inquilinos de dicha eterna morada. No os voy a preguntar ¿Qué tal estáis? Ni ¿Como estáis? Porque estoy seguro que os encontréis entre buenas manos. Rodeados de almas dignas como vosotros. Almas de personas del bien, honestas, integras y con el deber cumplido a creces. No obstante, pido disculpas por no haber tomado la iniciativa de escribirles antes. La razón principal de esta demora, se debe al hecho de que no me atrevía a romper mi silencio, sin antes tener algo sustancial y grandioso para contaros; algo compatible con vuestra grandeza en nuestros corazones.


Al principio, y para no interrumpir vuestro sueño, pensaba solo susurrar en vuestros oídos la buena noticia, pero al final cambié de opinión. El momento no es de susurros. Todo lo contrario, es de solemnidad y requiere hablar bien alto y con mucho orgullo. Dicho esto, y sin más dilación, el pueblo saharaui os anuncia, con la máxima carga de decibelios posible, “EL FIN DEL CESE EL FUEGO Y EL REINICIO DE LA LUCHA ARMADA”. Seguramente, los primeros ecos os habrán llegado antes, a través de las grandes cadenas internacionales de televisión.


Por fin, después de casi 30 años de espera, la pesada losa que pendía sobre la cabeza del pueblo saharaui quedó hecha añicos. El sátrapa, aconsejado por su pandilla de ineptos y demás escoria, acaba de cometer la mayor torpeza de su vida. Ordenó a sus tropas invasoras atacar a un grupo de ciudadanos civiles saharauis indefensos, que llevaban tres semanas acampados, frente a la brecha ilegal del Gargarat, para denunciar el expolio de las riquezas del pueblo saharaui y la poca coherencia de la comunidad internacional, para implementar el Plan de Arreglo. Plan, del que habéis sido entre los principales artífices. La respuesta del Ejército de Liberación Popular Saharaui, no se hizo esperar. Aparte de proteger al grupo de civiles, propino al enemigo golpes que nunca olvidará en su vida. En este momento, los combates se extienden a lo largo de todo el muro de la vergüenza. Seria superfluo recordar, a eminentes veteranos como vosotros, que nuestra lucha es de largo recorrido. Elegimos el momento y el lugar de nuestras operaciones.


El pueblo saharaui, tal y como hizo en 1975, respondió unánimemente presente al llamamiento. Jóvenes y menos jóvenes han abandonado sus ocupaciones para alistarse. Estudiantes dejaron sus estudios, como habéis hecho vosotros y todos los de nuestra generación en su momento. Los centros de instrucción militar estar repletos. Tuvieron que pedir a muchos voluntarios esperar para nuevos turnos. Las mujeres, como siempre en primera línea, están confeccionando ropa y preparando alforjas para los combatientes; incluso algunas están ya listas para combatir. En las zonas ocupadas, a pesar de la represión, los enfrentamientos con las fuerzas de ocupación son cotidianos. En la diáspora, además de manifestaciones diarias, están reclamando medios de trasporte para ir a la línea del frente. Los excombatientes, incapacitados físicamente, no quieren quedarse en la retaguardia, prefieren estar en la primera línea. En fin, un ambiente de júbilo, unidad, determinación y voluntad férrea de darle al enemigo una lección, mucha más contundente, que las tantas que había recibido antes de la firma del cese el fuego. Es algo extraordinario, hay que vivirlo para tener una idea de la magnitud del fenómeno.


En los pasillos del gran edificio, de Manhattan en Nueva York, os echan de menos. A muchos amigos, les hubiera gustado compartir este momento de gloria con vosotros. De todos modos, no hay que preocuparse porque estáis muy bien representados.


El impacto de este movimiento, que yo llamaría renacentista en todos los sentidos, es tal que el sátrapa (Tuel Lamar como solía decir Mhamed, sarcásticamente) ha perdido el norte. Confundió a las Islas Comoras y Gabón con grandes potencias, miembros permanentes del Consejo de Seguridad. Puso su destino entre las manos de algunas de las ranas de la fábula de La Fontaine del Golfo, que acabaran explotando por ingerir tanta y desmesurada ambición, sin tener capacidad para ello. Según las ultimas noticias, Israel no tuvo más remedio que intervenir. Esta vez sin disfraz, para intentar poner fin al caos generado y dudo mucho que lo consiga. Si fuera posible, el socio Bujari estaría muerto de risa al oír esto.


Por el desespero, la cara del aprendiz de matón Hilali se hizo, estos días, mas larga que su propia espalda. El único consuelo que encuentra, viene de alguna oficinita, de segunda categoría, del “Departamento de Mantenimiento de Paz”, gestionada por los franceses. Del callejero Bureita ni os digo. Seguramente, está preparando alguna de sus fracasadas salidas para contentar a su amo, al menos de fachada. Todo indica, que se le está acabando el cuento.


La gran desgracia del enemigo surgió, cuando las recónditas y humildes aldeas empezaron a recibir los primeros ataúdes de sus seres queridos muertos, en el Sahara Occidental, en una guerra que no es la suya. Hace treinta años, la censura permitía al régimen marroquí ocultar muchas de sus bajas. Hoy en día, con la mundialización y las redes sociales, ya no es posible engañar al pueblo marroquí. Tantas muertes y tantos sufrimientos inútiles, serán conocidos pase lo que pase.


Aunque esta dedicatoria va dirigida a todos los mártires, sin excepción, he optado por citar nominalmente a Mhamed Khadad y a Bujari Ahmed. Como todos sabéis, y espero que entendéis, los dos han pasado buena parte de su vida en los pasillos de la ONU. Participaron en negociaciones maratonianas, de toda índole, para encarrilar al plan de arreglo. No han escatimado ningún esfuerzo, para que la paz prevalezca. Lamentablemente, la intransigencia del ocupante marroquí, envalentonado por Francia y en cierta medida España, han conducido al callejón sin salida actual. El resultado, es la violación del cese el fuego por Marruecos y el subsiguiente reinicio de la lucha armada por el Frente Polisario, como respuesta en legítima defensa. La negociación y el dialogo son siempre los bienvenidos, pero como dice el proverbio “solo el torpe se deja engañar dos veces”.


Tengo muchas más cosas que contaros, pero prefiero dejarlas para otra oportunidad. Los próximos días traerán noticias nuevas. Podéis descansar en paz. El pueblo saharaui, bajo la dirección de su vanguardia el Frente Polisario, no defraudará. Parafraseando el título, de la película de otro difundo y veterano defensor de las causas justas Med Hondo, “Tenéis toda la muerte para dormir”.


Mahayub Sidina 19-11-2020

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