El impacto inmediato del Coronavirus sobre Marruecos

El Coronavirus, pandemia mundial, según la Organización Mundial de Salud, ha llegado prácticamente a todos los rincones del mundo en menos de dos meses desde su brote inicial en la región china de Wuhan. No obstante, su repercusión, la capacidad de respuesta y la estrategia de los países para frenarla, se diferencia en función de muchos mas factores internos y externos. 

El 3 de marzo, sonaron las alarmas en las dependencias del Ministerio de Salud marroquí al notificarse el primer caso positivo por el virus, que fue el de un ciudadano marroquí procedente de Italia. Desde entonces, Marruecos ha adoptado una serie de medidas para frenar el brote, cuyos efectos no impidió su rápida expansión por todo su territorio. Entre las medidas fue el cierre de sus fronteras, hasta el punto de no admitir el regreso de miembros de su diáspora en países europeos; ordenó el confinamiento total de su población; e interrumpió el transporte entre las principales urbes.

Un mes después, se empezaron a vislumbrar las consecuencias dramáticas de dichas medias sobre la economía, la política, los derechos humanos y el orden público en Marruecos. 

El daño mas lesivo, sin duda, recae sobre el sector turístico, motor principal de la economía marroquí, que garantiza ciertas entradas fijas y un balance que permite la confianza de los creedores internacionales. Por lo cual, Marruecos, siempre ha afinado todos aquellos elementos que inciden en la mejora de la inversión turística. Según datos del Observatorio de Turismo de Marruecos, el 2019 llegaron al país magrebí mas de 13 millones de turistas, un incremento considerable en comparación con el año anterior, lo que hizo que el gobierno marroquí planifique sus presupuestos con la previsión de la llegada de mas de 20 millones de visitantes en 2020, un objetivo que, cuasi, se ha visto multiplicado por cero por los efectos el Covid-19 sobre la movilidad de personas. 

Según datos del Ministerio de Turismo marroquí, el turismo, es una de las principales actividades generadoras de trabajo en el país: mas de 600 mil empleos formales. Asimismo, el turismos es el segundo contribuidor del PIB con el 11% del total. A eso se suma su considerable efecto sobre la economía sumergida (venta ambulante a los turistas, alojamiento, etc), que constituye la entrada principal de muchas familias marroquíes, y se ha visto drásticamente interrumpida por el confinamiento.

Es decir, una nueva situación que se suma al ya por si maltrecho estado de ingresos. Según el informe del PNUD, el indicador del PIB per cápita en Marruecos es del 2, 85 euros, lo que le sitúa en el puesto 129 de la clasificación mundial, por lo que los ciudadanos marroquíes tienen un bajísimo nivel de vida en relación con los demás 196 países que componen el ranking mundial.

En cuanto a salud, el deficiente Sistema de Salud Pública, limita la capacidad de respuesta del Estado. Se subraya, en este marco, que Marruecos sólo destina el 9, 7% del gasto público al sector salud, un 2, 74% del PIB. A eso se añade la tendencia hacia la privatización constante de la salud pública y su conversión en otra fuente de ingresos para la burguesía económica del país. Por ello, la emergencia generada por el Covid-19, no tardó en desbordar el plan del ministerio: falta de plazas en las unidades de cuidados intensivos, respiradores, material para el personal sanitario, etc.

Y lo que agrava la situación aún mas, es la ausencia de un sistema de salud militar capaz de compensar el déficit que se vio en otros países, cuyos sistemas fueron rescatados por sus ejércitos. Salud Militar en Marruecos, aparte de su reducido tamaño, es para los militares, es decir, que los civiles acceden a sus servicios como si fuera una clínica privada. A eso se suma que el ejército marroquí tiene limitada capacidad en contribuir a las tareas logísticas por su propia ubicación. La totalidad de sus efectivos se encuentran a miles de kilómetros de Marruecos, efectuando la ocupación militar del Sahara Occidental. 

Por otra parte, las posibilidades de Marruecos de mejorar sus necesidades mas inmediatas, se complican. En primer lugar, por la propia saturación del mercado internacional y sobredemanda de material sanitario, cuyo único proveedor, en la actualidad, es China. Para su adquisición faltan enormes cantidades de gasto público, elemento que no tiene Marruecos en el corto plazo, a menos que recurra a la deuda externa.

Otro aspecto no menos importante es el relativo a la cuestión de derechos humanos y la situación de las cárceles, cuyas pésimas condiciones las convierten en un autentico peligro para la población reclusa. Cabe recordar que las prisiones marroquíes albergan a decenas de presos políticos saharauis, encarcelados por su activismo pacífico por la independencia del Sahara Occidental, y que las largas penas, las múltiples huelgas de hambre y su lejanía de sus ciudades, hacen que sean expuestos a la pandemia.

Asimismo, Marruecos esta aprovechando las medidas de confinamiento para ajustar cuentas con viejos adversarios y elementos contestatarios. Lo cual, repercute directamente sobre la paz social y la convivencia en general, especialmente si se junta al hecho de congelar la economía sin inyectar estímulos y ayudas a los sectores mas perjudicados.

En fin, los efectos de la pandemia sobre el turismo y la economía sumergida; la falta de medios que garantizan una respuesta estatal adecuada; y las medidas de confinamiento prolongado, tendrán, en el corto plazo, un efecto desastroso sobre la población, la economía y los derechos humanos en Marruecos: problemas de orden público y de la propia estructura del sistema. Tampoco contribuye la desaparición del rey de la escena pública y los rumores relativos a su posible contagio por el Covid-19.

Para paliar los daños, la única opción es el endeudamiento externo, con todas sus complicaciones por las bajas calificaciones de Marruecos por las principales agencias como Standard and Poor´s.