Análisis

Baker: la proclamación de Trump sobre el Sahara Occidental es un duro golpe para la diplomacia y el derecho internacional


El ex Secretario de Estado de Estados Unidos, James Baker, en un artículo de opinión publicado en la prensa estadounidense, argumentó que “el reconocimiento de Trump de la soberanía marroquí sobre el Sahara Occidental es un duro golpe para los principios de la diplomacia y el derecho internacional.


“La proclamación de Trump relativa a la supuesta soberanía de Marruecos sobre el Sahara Occidental supone un retroceso descomunal de los principios de la diplomacia y el derecho internacional que han sido adoptados y respetados por Estados Unidos a lo largo de los años”, dijo el ex jefe de la diplomacia norteamericana.


En este respecto, el ex enviado de personal del secretario general de Naciones Unidas para el Sahara Occidental, Baker, sostuvo que “este movimiento imprudente disfrazado de diplomacia contribuirá a complicar la situación crítica actual en el prolongado conflicto entre Marruecos y el pueblo del Sáhara Occidental sobre el estatuto final de esa región. También complicará nuestras relaciones con Argelia, un socio estratégico importante, y tendrá consecuencias negativas para la situación general en el norte de África”.

“Cualquier éxito que la administración estadounidense logre en el Acuerdo de Abraham no debe ser a costa del abandono del compromiso de Estados Unidos con la autodeterminación, que es el principio básico sobre el que se fundó nuestro país y al que debe permanecer fiel”, ha dicho el veterano diplomático.

Además, James Baker, critica la proclamación del presidente saliente por el hecho de que Estado Unidos “no debe simplemente dar la espalda al pueblo del Sáhara Occidental y reconocer la supuesta soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental a cambio de su compromiso de establecer relaciones formales con Israel, lo que ya ha hecho en el pasado”.

“Desde 1975, cuando Marruecos tomó el control del Sáhara Occidental por la fuerza tras la retirada de España, Estados Unidos y la mayor parte de la comunidad internacional se han negado a reconocer la legi-timidad de esta afirmación”, afirma James Baker.

Al respecto, el diplomático estadounidense detalla que “esto comenzó a cambiar hace más de un año cuando Israel y la administración Trump se contactaron por primera vez con Marruecos para proponer una compensa-ción para la reanudación de las relaciones formales de Marruecos con Israel a cambio del reconocimiento de Estados Unidos de su soberanía sobre el Sáhara Occidental”.

“En ese momento, Marruecos se negó, sabiamente considerando que el re-conocimiento bilateral de su soberanía, incluso por parte de Estados Unidos, no lo acercaría a su deseado objetivo de legitimidad interna-cional. Nada ha cambiado desde entonces”, desvela James Baker.

En este marco, Baker apostilla que “el reconocimiento por parte de la administración Trump de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occiden-tal es un cambio importante y desafortunado en la política de larga data de los Estados Unidos bajo las administraciones demócrata y repu-blicana”.

Estado Unidos, prosigue el Ex secretario de Estado, siempre ha adopta-do “una postura bastante neutral en apoyo de los esfuerzos de las Na-ciones Unidas para definir el futuro de esa región y su pueblo, de una manera que apoye el principio de libre determinación”.

“La confusión entre los acuerdos de Abraham y la cuestión del Sáhara Occidental, que es una cuestión clara e inequívoca de autodetermina-ción, no fortalecerá ni ampliará los acuerdos” ahonda James Baker.

Por lo cual, para Baker, “los partidarios de este movimiento pueden no haber considerado las posibles implicaciones de revertir esta políti-ca. Pero podría ser muy peligroso y de gran alcance, ya que podría te-ner un impacto en las negociaciones futuras y cuestionar nuestro com-promiso con una solución que proporcione una forma de autodetermina-ción para el pueblo del Sáhara Occidental, como se indica en las reso-luciones de las Naciones Unidas que hemos apoyado en el pasado”.

Con lo cual, concluye James Baker, “lo ideal que la administración en-trante de Biden anulase esta arriesgada proclamación. Hacerlo no afec-taría los Acuerdos de Abraham”.

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