RELACIONES CHILENO ARGELINAS

El presidente Boumediene durante su recepción de su homólogo chileno Salvador Allende, Argel, noviembre de 1972.

Chile y Argelia establecieron tempranas relaciones diplomáticas en 1963, pocos meses después de proclamada la independencia de la República Argelina Democrática y Popular el 5 de julio de 1962, luego de una cruenta y heroica guerra de liberación contra el colonialismo francés.

La relación y lazos entre ambos pueblos se había expresado previamente a través de académicos y estudiantes de la Universidad de Chile, dirigentes sociales y parlamentarios que solidarizaron activamente con la lucha anticolonialista e independentista liderada por el Frente de Liberación Nacional (FLN)[i].

La primera vez que un presidente de Chile realizó una visita de Estado a Argelia fue en noviembre de 1972, cuando el Presidente Salvador Allende Gossens visitó Argel invitado por el Presidente Houari Boumediene. Ambos mandatarios y sus respectivos gobiernos compartían entonces visiones y propósitos comunes como naciones integrantes del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL), que representaba en la escena internacional los principios de la solidaridad con las luchas de liberación de los pueblos del tercer mundo frente al colonialismo y la dominación imperial, la lucha por la libre determinación y soberanía, y la cooperación entre países del sur en un marco de pluralidad ideológica y política.

La primera vez que un presidente de Argelia visitó Chile fue en mayo de 2005 cuando el Presidente Abdelaziz Bouteflika sostuvo un intenso programa bilateral de 4 días en Santiago y Valparaíso. Lo primera actividad de Bouteflika en nuestro país fue visitar el mausoleo del presidente Salvador Allende en el Cementerio General. Allí el Presidente Argelino recordó a su amigo Salvador Allende rindiéndole solemne homenaje por su consecuencia y dignidad, reconociendo al pueblo chileno que resistió a la dictadura Pinochetista. Luego del cruento golpe de estado de 1973, cientos de chilenas y chilenos exiliados fueron acogidos solidariamente por los argelinos. Muchos formaron familias, estudiaron, trabajaron y se jubilaron en Argelia construyendo nuevas relaciones y lazos que perduran hasta el presente.

Pero la visita a Chile del Jefe de Estado argelino no se basó solamente en la evocación de la amistad entre dos Gobiernos y pueblos con un digno pasado bilateral, ni en el reconocimiento de la vieja amistad y reivindicación de las visiones progresistas comunes de los presidentes Allende y Boumediene. Su visita al Chile de la post dictadura presidido por Ricardo Lagos, respondía a la decisión de profundizar las históricas relaciones estableciendo una alianza bilateral estratégica en lo energético, político y comercial de mutuo beneficio para encarar el nuevo contexto mundial. 

El Chile de entonces tenía (y sigue teniendo) un déficit gasífero y energético severo y en consecuencia, siendo Argelia uno de los más importantes países productores y exportadores de gas del mundo, para el Estado chileno la visita del presidente argelino resultaba de la mayor importancia e interés. Más todavía, si se tenía en consideración que Argelia vía Sonatrach[ii] se había instalado y operaba en el vecino Perú, siendo parte del Consorcio de Camisea[iii] en la explotación y exportación de gas.

En Santiago, los presidentes Bouteflika y Lagos firmaron un importante Acuerdo de Cooperación energética que posibilitaba una estratégica cooperación entre las empresas estatales ENAP de Chile y SONATRACH de Argelia con miras a negociar[iv] la compra de GNL y participar con inversiones y tecnología. Argelia le ofreció Chile un acuerdo entre empresas estatales que implicaba una significativa oferta para proveer al país de gas Natural Licuado (GLN), -que reduciría de manera importante el precio del GLN pagado por Chile[v]-, y, se comprometía a transferir recursos humanos y tecnológicos. En el marco del acuerdo suscrito, los argelinos decidieron participar en el proyecto de construcción, provisión de GNL y operación del terminal de la planta de regasificación de Quinteros ubicada en la Quinta Región de Valparaíso. 

Pero el interés de la Empresa Nacional de Petróleos de Chile (ENAP) no solo estaba puesto en el GNL. El acuerdo incluía también la exploración conjunta de petróleo en la zona de Magallanes, y permitía, a su vez, a ENAP participar en licitaciones en el país africano.  

Sin embargo, el intenso lobby de los intereses de la transnacional inglesa con sus socios norteamericanos e israelitas junto a la soterrada preferencia de algunas autoridades en favor de la operación de empresas privadas en el GLN en desmedro de las empresas estatales, terminaron por frustrar la materialización del estratégico acuerdo bilateral.

Un año después, el gobierno chileno le adjudicó a la transnacional British Gas la provisión y operación de GLN[vi]. Lamentablemente de nada sirvieron los acuerdos bilaterales suscritos durante la visita del presidente argelino a Chile, ni su generosa y ventajosa oferta de Gas como base de una cooperación energética estratégica. Todos los intentos por transparentar lo ocurrido con la licitación que permitió a British Gas adjudicarse la millonaria operación en Chile en desmedro de la estatal argelina, fueron infructuosos y nunca fueron clarificados. Ante la inquietud de los argelinos por entender lo ocurrido en aquella licitación recibieron como respuesta que “Argelia había hecho una oferta fuera de plazo”[vii].  Más allá que perdimos una gran oportunidad al no concretarse la participación de Argelia como socio estratégico en el proyecto global de GLN, lo cierto y concreto es que los argelinos han logrado operativizar y externalizar un modelo industrial y tecnológico gasífero integral que sigue siendo altamente interesante y conveniente para el Chile del siglo XXI.

Autor: Esteban Silva Cuadra