Análisis

La protesta en El Guergarat: la expresión del hartazgo del pueblo saharaui

Para entender la falta de confianza del pueblo saharaui en Naciones Unidas y su Misión en el terreno, Misión de Naciones Unidas para la Organización del Referéndum en el Sahara Occidental (MINURSO), se debe subrayar una serie de incumplimientos y dejadeces por parte de aquellos actores que auspiciaron el plan de arreglo.

29 años después del cese del fuego entre las partes del conflicto, Frente Polisario y Marruecos, con la promesa de organizar un referéndum de autodeterminación para decidir el provenir del territorio, Naciones Unidas no solo dejó de cumplir lo pactado previamente, sino que se convirtió en el principal cómplice de la ocupación ilegal marroquí del Sahara Occidental.

De esta forma, la MINURSO, en un intento de cambiar la naturaleza del cometido por el que se ha creado, dejó de velar por el referéndum de autodeterminación, su misión principal, para dedicarse única y exclusivamente al mantenimiento del cese del fuego, con el propósito de proteger la ocupación marroquí.

A eso se suma su caso omiso a las flagrantes violaciones de derechos humanos cometidos por la maquinaria represiva marroquí contra los civiles saharauis en las Zonas Ocupadas del Sahara Occidental, lo que la convierte en la única Operación de Mantenimiento de Paz en el mundo que no incluye la protección de los civiles dentro de sus objetivos.

29 años después, Naciones Unidas y su Misión, han demostrado su plena parcialidad e incapacidad de cumplir el mandato del Consejo de Seguridad. A modo de ejemplo, el secretario general, Antonio Guterres, lleva un año y medio sin nombrar un enviado especial para el Sahara Occidental; no se prevé negociaciones entre las partes, Frente Polisario y Marruecos; no se demuestran intenciones de descongelar el conflicto; no se protegen los derechos humanos de los saharauis ni sus recursos naturales expoliados ilegalmente por Marruecos, etcétera. Es decir, para la MINURSO, el plan de arreglo es solamente el cese del fuego.

Es más, la MINURSO cubre la espalda de Marruecos pese de que está obstaculizando su operatividad: expulsó parte de su personal civil y administrativo, limita su movilidad, impone sus sellos en los documentos de sus funcionarios, impide el contacto con la población local, coloca placas marroquíes en sus vehículos, etcétera. Aun así, Marruecos impide que el jefe de la Misión mantenga encuentros con el Polisario en las partes liberadas del Sahara Occidental.

De esta forma, la protesta del pueblo saharaui en El Guergarat se convierte en un tajante rechazo popular de la dejadez y el desdén con los que Naciones Unidas y su secretario general abordan el conflicto.

El incumplimiento de Naciones Unidas se refleja en la propia protesta popular ante la brecha ilegal del Guergarat. En 2017, cuando estalló el asunto después de que Marruecos quiso asfaltar la carretera ilegal, el Polisario se retiró con la promesa de que NNUU mande una Misión de Expertos para resolver la controversia. 3 años después, la zona del Guergarat no ha sido pisada por ninguna misión de NNUU, y el problema persiste.

En fin, el pueblo saharaui está decepcionado con la inutilidad de la MINURSO en cuanto al avance en la resolución del conflicto. Considera que Naciones Unidas está cumpliendo los dictámenes de fuerzas oscuras dentro del Consejo de Seguridad como Francia. Antonio Guterres se ha convertido, con su pasividad, en el mejor protector de la ocupación marroquí del Sahara Occidental.

Asimismo, el drama que vive el pueblo saharaui, es responsabilidad de toda la estructura de Naciones Unidas, particularmente, el Consejo de Seguridad, la Secretaría General, el Departamento de Mantenimiento de Paz, el Comité de Descolonización y el Consejo de Derechos Humanos.

Para resolver la controversia y evitar tensiones que podrían ser la mecha que desencadene una serie de hechos dramáticos, Naciones Unidas debe obligar a Marruecos a respetar el contenido y espíritu del Acuerdo Militar Número 1, es decir, cerrar la brecha ilegal en El Guergarat; nombrar un enviado para el Sahara Occidental; proteger los derechos humanos en las ZZOO; cesar el expolio de los recursos naturales. En definitiva, celebrar un referéndum de autodeterminación.

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