Análisis

La integración económica argelino-mauritana y su eco sobre la cuestión saharaui

A la izquierda el presidente argelino Abdelmadjid Tebboun. A la derecha el presidente mauritano Ould Elghazouani.

Con los nuevos tiempos, caracterizados por crisis económicas cíclicas y volatilidad de precios de materias primas, los países del sur en general y, el Norte de África en particular, estan inmersos en un proceso de búsqueda de nuevos modelos de integración regional capaces de ofrecer estabilidad y certidumbre a sus sistemas económicos. Uno de los ejemplos, en este marco, es el modelo de relaciones estratégicas, económicas, e industriales que están abriendo camino en el eje argelino-mauritano.

Perspectiva histórica

Desde la independencia de ambos países, ex colonias de Francia, las relaciones se han guillado por la necesidad de la cooperación y el entendimiento mutuo, con el propósito de agilizar la construcción del recién independizado tejido institucional, el económico y, sobre todo, el control de sus fronteras. En este sentido, el ex presidente argelino, Houari Boumediene, desempeñó un rol determinante en la edificación de las bases de unas futuras relaciones estratégicas que beneficiaron a ambos países. Las propias memorias del primer presidente de Mauritania, Moukhtar Ould Dadah, La Mauritanie contre vents et marées, lo aclaran tajantemente. En su publicación, de más de 600 páginas, Ould Dadah, dedica una considerable parte al decisivo apoyo argelino a su país, especialmente, en lo relativo a los sectores estratégicos que eran totalmente subordinados a las oficinas de París.

Una foto del ex presidente argelino Houari Boumediene (a la izquierda) acompañado por el ex presidente mauritano Ould Dadah (derecha), durante su visita a Mauritania en 1970.

Houari Boumediene, con el fin de promover la independencia completa de Mauritania y desligarla de Francia y sus ex colonias en la África Occidental, primero, siempre según las memorias de Ould Dadah, ofreció el apoyo argelino a Nouakchott, para nacionalizar sus recursos minerales, por lo que se propuso que los técnicos argelino sustituyan a los franceses en caso de su rechazo de trabajar en las minas bajo las ordenes de las autoridades mauritanas. Incluso, el ejército argelino estuvo en alerta por si intervienen las tropas francesas, en respuesta a la nacionalización. 

La cooperación entre ambos permitió que Mauritania tenga su propia moneda y no depender de CFA (Franco de la Comunidad Financiera Africana), que hasta la fecha la emplean 14 países africanos. Ould Dadah, zanja que “no hubiera sido posible lograr tener una moneda y un Banco Central, sin el decisivo apoyo argelino”, ya que la Ouguiya (moneda de Mauritania)  ha sido impresa en Argel y los propios técnicos de hacienda mauritana han sido entrenado en Argelia.

Argelia, fiel a sus principios anti coloniales, abogó por la independencia del país vecino, no sólo en lo relativo a Francia, sino también a las ambiciones expansionistas marroquíes. El primer jefe de Estado mauritano, reconoce que Boumediene impidió permitir que las tropas marroquíes atravesasen la zona de Tindouf, para ocupar Mauritania. 

En este sentido, Argelia protagonizó múltiples gestos diplomático de gran trascendencia  histórica, entre los que se subraya que la propia admisión de Mauritania en la Liga Árabe, se hizo en la cumbre de jefes de Estado, celebrada en Argel, 1973, pese de la reticencia de varios mandatarios árabes de la época, Hasan II, de Marruecos, por ejemplo.

No obstante, la propia político de finales de los 70s de Ould Dadah y su alineación con el eje franco-marroquí, hizo que Argelia reconsiderara sus políticas hacia el país vecino. Ould Dadah, se implicó en los ilegales Acuerdos Tripartitos de Madrid, por los que se dividía el Sahara Occidental y, posteriormente, entró en una guerra con la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). Un conflicto que se concluyó con los acuerdos de paz y el reconocimiento de Mauritania, en 1979, de su vecino del norte, la RASD.

Estado actual 

Bajo la presidencia de Mohamed Ould Abdelaziz, Mauritania inició un giro en lo que respecta a su política internacional y sus ambiciones como un país clave en la zona del Norte de África y el Sahel. En este marco, se procuró retomar la alianza estratégica con Argelia y las buenas relaciones con la RASD, enfocadas, principalmente, en la coordinación entre los cuerpos y fuerzas de seguridad de los dos estados.

De esta forma, Argelia, por su parte, se embarcó en profundizar las relaciones de integración y de cooperación con Mauritania. Debido a que los instrumentos de integración regional se quedaron obsoletos, la Unión del Magreb, la relación entre ambos ha sido estrictamente en el ámbito de la multilateralidad. De esta manera, se creó el Comité Mixto Argelino-Mauritano, con la misión de canalizar y diseñar las relaciones de cooperación, así como eliminar los escollos que ralentizan su progreso. 

El salto más cualitativo y cuantitativo, en este marco, lo reflejan la firma de 16 convenios de cooperación firmados entre ambos durante la última reunión de trabajo del Comité Mixto en Argel. Los acuerdos cubren, el comercio, las telecomunicaciones, la energía, la función pública, la judicatura, seguridad, defensa, actividad exterior, etcétera.

El ex ministro de interior argelino con su homólogo mauritano durante la inauguración del puesto fronterizo de Tindouf en 2018.

Para superar los obstáculos materiales, ambos países acordaron abrir un puesto fronterizo terrestre, en Tindouf, y el inicio de asfaltar una ruta de más de 750 kilómetros, que sería el conducto principal del intercambio de mercancías entre los dos países. Según estudios económicos, la nueva ruta puede elevar el valor de intercambio comercial entre Argelia y Mauritania a más de 100 millones de dólares. 

Reunión de los empresarios argelinos con sus homólogos mauritanos en Argel, febrero de 2019.

El propio sector privado de ambos, se implicó para aportar a la agilización del proceso de integración. Su reciente reunión en Argel, febrero del 2019, en la que se identificaron los principales problemas y propuestas de solución, es un ejemplo de ello. Incluso se acordó la creación de bancos mixtos para facilitar las transacciones y los trámites de pago. Asimismo, la organización en Nouakchott de la Feria de Productos Argelinos, es una forma de acercar al ciudadano mauritano a mercancías de precios asequibles y de buena calidad en comparación con los productos marroquíes. Por su parte, el consumidor argelino tuvo la oportunidad de conocer parte de la oferta mauritana que se expuso en la Feria del Mougar, celebrada en Tindouf, principios de este año, y en la que, aparte de Mauritania, participaron la RASD, Malí, Níger y Senegal.

Asimismo, la política exterior del recién electo presidente argelino Abdelmadjid Tebboune, dio claras señales de voluntad de ir por la integración. El estallido de la pandemia mundial por el Coronavirus, ha sido aprovechado por Tebboune para expresar a su homólogo mauritano, la disponibilidad de su país de apoyar a Mauritania para abastecer sus mercados de alimentos. El puente aéreo activado entre los dos países es un ejemplo: dátiles argelinos por pescado mauritano. El transporte a cargo del gobierno argelino.

En esta dirección, cabe subrayar que la decisión del presidente argelino de crear la Agencia Argelina de Cooperación internacional por la Solidaridad y Desarrollo (ALDEC, por sus siglas en francés), constituye un mecanismo adicional de la efectuación de los planes de integración continental, especialmente, los del entorno geográfico como Mauritania.

El presidente argelino Tebboune durante su recepción del ministro de asuntos exteriores mauritano, Ismael Ould Shej Ahmed.

En el plano regional, hay nuevos elementos que favorecen la integración económica entre los países del sur. El nuevo rol de la Unión Africana y su implicación en temáticas económicas y de desarrollo son un dato positivo. La Comisión Económica para África, perteneciente a Naciones Unidas, estima que el nuevo Acuerdo de Libre Comercio Continental Africano, constituye un instrumento capaz de incrementar la integración económica entre Argelia y Mauritania. Cabe subrayar que ambos países son firmantes del tratado. A eso se suma que hay libre movimiento de personas entre los dos ya que no se aplican visados, a diferencia del acceso de ciudadanos mauritanos a Marruecos que requiere el previo paso por tramites complejos.

Por otra parte, la coincidencia en los puntos de vistas entre los dos países sobre los asuntos regionales, es un factor capaz de acelerar el proceso de integración y de complementariedad, tal y como sucedió con los estados del sur del continente africano (SADC, por sus siglas en inglés), que representan un autentico ejemplo de integración regional.

El presidente mauritano Ould Elhgazouani durante su recepción del ministro de asuntos exteriores argelino, Sabri Boukadoum.

Incidencia sobre la cuestión saharaui 

Aunque Argelia y Mauritania comparten una larga frontera terrestre, la RASD no deja de ser un nexo entre ambos. Los tres países trabajan de forma conjunta en múltiples temáticas, especialmente lo relativo a la seguridad de la zona y los asuntos comunes. Por tanto, el éxito de la integración entre Argelia y Mauritania es un elemento que atrae beneficios directos al Estado saharaui. Además puede constituir una base para una futura integración regional más amplia.

Uno de los problemas que tenía Mauritania es la dependencia de las mercancías que proceden de Marruecos. Lo cual limitaba su margen de maniobra en lo que respecta a como jugar un rol constructivo en el conflicto del Sahara Occidental. De ahí, su permanente postura aferrada a la “neutralidad”. Un término que, por cierto, ha sido cambiado por el actual presidente Ould Elghazouani, por el de “imparcialidad”. Es decir, participar en la búsqueda de solución de forma conforme a las resoluciones del derecho internacional. En la misma rueda de prensa con los medios locales, el mandatario mauritano, aseveró que su país “reconoce a la República Árabe Saharaui Democrática”, una declaración que causó ataques inmediatos de la prensa marroquí.

Otro asunto no menos importante es el relativo al cierre del Gargarat. La disminución de relaciones comerciales entre Mauritania y Marruecos, facilitaría la imposición del cierre del corredor de Gargarat, abierto ilegalmente por Marruecos para canalizar sus mercancías a África Subsahriana, en clara violación del Acuerdo Militar Número 1, que regula el cese del fuego entre el Frente Polisario y Marruecos. Lo cual sería factible con la existencia de una vía entrada de mercancías alternativa, como la ruta Tindouf-Zouirat.

Cerrar el paso fronterizo de Gargarat, no solo es cuestión de los saharauis que procuran recuperar el control de sus tierras, es también intrínsecamente relativo a la seguridad del vecindario, ya que impediría el acceso de Marruecos a la zona del Sahel, que la ha inundado con drogas, tráfico de armas y relaciones sospechosas de sus servicios secretos con grupos terroristas. Hasta la fecha, la principal puerta de entrada de Marruecos al Sahel sigue siendo el corredor de Gargarat.

Apuntes finales 

De forma somera, cabe resaltar que si la Argelia de los años 70s consiguió apoyar a Mauritania en desvincularse de Francia, la Argelia del siglo XXI tiene la oportunidad de acabar con la dependencia de Mauritania a Marruecos. Lo cual, repercutirá en la solución de la cuestión saharaui; en la independencia de Mauritania; en la prosperidad de la región (incluido Marruecos); y en la seguridad en el Sahel.

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