Análisis

La diplomacia digital y la causa del Sahara Occidental

Miembros de Equipe Media recogiendo el Premio Julio Anguita

El auge de la era digital y el creciente uso de las redes sociales en el mundo, hizo que internet tenga más presencia en la vida cotidiana, especialmente lo vinculado con la economía, las políticas públicas, la sociedad, la cultura y la seguridad. Por la hiperconectividad que causó la emergencia de la sociedad civil global, el mundo experimenta cambios acelerados que afectan a la forma de hacer las relaciones internacionales y la geopolítica en general.

En este clima, los Estados y los actores no estatales, como las organizaciones internacionales, incorporaron la diplomacia digital como instrumento capaz de favorecer el alcance de sus estrategias diseñadas. Es decir, recurrir al uso de los instrumentos digitales como medios de diplomacia pública, para explicar sus objetivos, intereses y punto de vista en general. La diplomacia digital se incluyó por su capacidad de romper esquemas y estructuras jerárquicas y desintermediar en las comunicaciones internacionales. Hizo que cada individuo puede ser un potencial emisor o receptor de un contenido.

El concepto de la diplomacia digital es reciente. Por lo cual, su propia definición sigue siendo objeto de debates académicos. La definición más empleada es aquella que considera que se trata del uso de la web y las redes sociales (Facebook, Twitter, Whatsupp, etcétera) para la consecución de los objetivos establecidos en la acción y la política exterior de un país dado.

También, los países se embarcaron en edificar su aparato diplomático digital, por la necesidad de abaratar los costes y agilizar las acciones. De esta manera, se aumentó su efectividad en cuanto a alcanzar sus objetivos y potenciar su soft power.

La importancia de la diplomacia digital en las relaciones internacionales esta reflejada por la envergadura de sus repercusiones. A modo de ejemplo, la reciente crisis entre los países del Consejo de Cooperación del Golfo, en 2017, y por la que el bloque decidió imponer un embargo al Estado de Catar, empezó con el hackeode la página web de la Agencia Oficial de Noticias catarí y su portal en la red social Twitter. Posteriormente, se profundizó con los enfrentamientos, en las redes, de los activistas de los dos bandos enemistados. De esta forma, se congelaron las relaciones diplomáticas y se suspendieron todas las relaciones económicas, sociales, culturales y deportivas.

La diplomacia digital saharaui y la denuncia del ocupante marroquí 

Sin lugar a dudas, los cambios sucedidos por la era de la digitalización, tuvieron sus efectos sobre la cuestión saharaui, que ha transitado varias etapas y formas de militancia. El acuerdo de cese del fuego firmado entre el Frente Polisario y Marruecos, dio el pistoletazo de inicio de la resistencia pacífica, apoyada principalmente en el frente diplomático.

En el marco de la guerra diplomática iniciada por Rabat contra la causa saharaui, Marruecos activó miles de cuentas en Twitter, Facebook y Youtube, así como decenas de paginas webs en varias lenguas, cuya misión es divulgar la tesis marroquí sobre el conflicto y desprestigiar la legítima lucha del pueblo saharaui. Uno de los cometidos principales de estas plataformas es perseguir, intimidar y acosar a los activistas saharauis en las redes. Así mismo, los servicios secretos marroquíes, recurren con frecuencia a la censura mediante el cierre de las cuentas pro saharauis en redes.

No obstante, los saharauis consiguieron elevar los métodos de lucha y empezaron a apoyarse en la diplomacia digital. Sus medios principales son las redes sociales, como mecanismo de resistencia pacífica contra la ocupación marroquí, y una forma de dar a conocer su causa y la consecución de mas apoyo y solidaridad internacional. Sus temáticas principales fueron la denuncia de las violaciones de derechos humanos por Marruecos en las Zonas Ocupadas (ZZOO) del Sahara Occidental; el expolio de recursos naturales; y el desmantelamiento de la propaganda marroquí.

Frente a la agresividad de Marruecos, emergieron diversas manifestaciones y ejercicios de diplomacia digital. A modo de ejemplo, Equipe Media, una agrupación fundada por periodistas y activistas saharauis en las ZZOO en 2009, consiguió destapar las brutalidades cometidas por el aparato policial marroquí contra los civiles saharauis, mediante la documentación audiovisual, posteriormente, expuesta a la opinión pública internacional vía las redes.

En este sentido, Equipe Media, en colaboración con corporaciones mediáticas internacionales, pudo producir piezas audiovisuales de enorme calidad. Se cita el film documental, “Tres cámaras robadas”, que ganó múltiples premios, como mejor producción cinematográfica pro derechos humanos. El mismo colectivo, llevó acabo importantes campañas por la excarcelación inmediata de los presos políticos saharauis, en los que se contó con la participación de personalidades del ámbito de la cultura, el cine y el deporte.

Ahmed Tangi, miembro de Equipe Media durante la presentación del informe de Reporteros sin Fronteras.

La diplomacia digital de Equipe Media se culminó con su participación en la elaboración de varios informes internacionales sobre la situación de periodismo en el Sahara Occidental ocupado. El mas destacado, en este sentido, es el último informe de Reporteros sin Fronteras, en el que se denunció el silencio mediáticos respecto a las atrocidades que se cometen por Marruecos.

Por su activismo, Equipe Media ganó importantes galardones internacionales como el Premio Julio Anguita, auspiciado por la Unión de Periodistas Andaluces; y el Premio de Periodismo otorgado por la comunidad valenciana, entre otros.

El coordinador de Equipe Media durante su recepción del Premio Julio Anguita en 2019.

Otro ejemplo de la incorporación saharaui a la diplomacia digital, es Radio Meizirat, una emisora comunitaria, cuya emisión se limita al espacio online. Radio Meizirat, dio importantes golpes a la maquinaria mediática marroquí, usando simples métodos y narrativas épicas que invitan a los saharauis a fortalecer su unidad alrededor del Frente Polisario y la defensa de los derechos y libertades en general. Meizirat, hace acción diplomática digital poniendo énfasis en la conectividad de las dos partes del pueblo saharaui divididas por el muro de separación marroquí. Así, es frecuente que publica entrevistas con dirigente saharauis, activistas y personalidades de la cultura de ambos lados del muro.

https://twitter.com/maiziratnews/status/1251891348912947200

Por su parte, Nushatta, es otra agrupación de activistas que contribuye al activismo digital por sus ediciones audiovisuales, en los que se intenta destacar las heroicidades de la guerra de liberación, la intifada, y elementos de la cultura saharaui. Sus publicaciones se caracterizan por sus características adaptadas al usuario de redes, es decir, piezas cortas y bien editadas.

En este sentido, el propio Estado saharaui, dio importancia a la diplomacia digital como, en primer lugar, medio de comunicación y conexión con el pueblo saharaui, enormemente disperso por el mundo por las consecuencias de la invasión marroquí.

Así, encontramos portales de la Televisión Nacional, RASD-TV en español, y cuentas de dirigentes que contribuyen a la orientación de las masas populares saharauis vía la red; a las denuncias de la ocupación; y a la transmisión del punto de vista del Frente Polisario sobre los sucesos.

Retos 

A pesar de las enormes victorias y alcances que está consiguiendo la diplomacia digital saharaui, los desafíos se imponen. El más importante es como desactivar las campañas de Marruecos contra los activistas saharauis y la censura de sus cuentas en redes, en muchas ocasiones mediante actos de piratería. Dicho de otra forma, el dilema de la seguridad, tanto de las propias plataformas como de las comunicaciones internas saharauis.

Además, la descoordinación y la falta, a veces, del dominio de las técnicas y el manejo de los medios digitales, suelen arrojar su sombra sobre la efectividad de enormes esfuerzos de divulgación de muchas instituciones y activistas. 

A eso se añade la necesidad de crear una estrategia oficial sincronizada con el activismo popular, en la que se dé importancia a la formación política, la creación de contenido, y el uso de las buenas prácticas entre los activistas y colectivos.

En fin, pese a la reciente experiencia saharaui en el ámbito digital, la diplomacia canalizada mediante las redes, constituye una oportunidad que puede abrir nuevos horizontes para la causa saharaui: reivindicar el derecho a la autodeterminación y denunciar las ilegalidades cometidas por Marruecos. Para que tenga más efectividad, tanto la esfera oficial como individual saharaui, deberían coordinar las estrategias, concretar los objetivos, y optimizar el uso de las herramientas disponibles. 

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