Análisis

¿Estamos ante un escenario en el que Rusia da la espalda al régimen marroquí?


Los recientes sucesos de la política internacional indican que las relaciones de Rusia con Marruecos no pasan por su mejor momento y que la divergencia entre ambos se ha plasmado en una serie de decisiones y movimientos tácticos.


Lo más llamativo, en este sentido, es la firmeza de la posición de Rusia respecto a la resolución 2548 del Consejo de Seguridad sobre el conflicto del Sahara Occidental.


Rusia se abstuvo en la votación de la resolución, que ha sido muy criticada por el Frente Polisario, por considerarla “parcial (…) y que, en los últimos años, la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sahara Occidental (MINURSO), sufrió una serie de enmiendas que han generado un enfoque parcial y poco transparente del Consejo de Seguridad”.


De esta forma, Rusia consideró que es necesario adoptar medidas prácticas que deben culminarse en una solución definitiva del conflicto en el marco del derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación.


La firme posición de Moscú respecto al respeto del derecho internacional coincide con la ausencia de la flota de barcos rusos que suelen faenar en las aguas territoriales del Sahara Occidental.
Los analistas relacionan el hecho con la falta de un acuerdo entre Moscú y Rabat después la expiración, en marzo del 2020, del convenio por el que Marruecos permitía a los barcos rusos ejercer la pesca ilegal en las aguas del Sahara Occidental.


Según Western Sahara Resource Watch, los barcos rusos que suelen pescar en las aguas saharauis, en la actualidad se encuentran en Mauritania, Canarias y otros puntos del Pacífico.


Asimismo, las diferencias se plasman en la decisión del Gobierno ruso de prohibir la importación del tomate marroquí, después de que las autoridades del Puerto de San Petersburgo detectasen que el tomate no reúne las condiciones sanitarias.


Los seguidores de la política rusa hacia el Magreb y Marruecos en particular, vinculan la medida con el enfriamiento de las relaciones entre Moscú y Rabat.


A lo dicho previamente se suma la evidente divergencia entre Rusia y Marruecos en múltiples temáticas regionales como los conflictos de Malí y Libia.


Partiendo de lo aludido anteriormente, ¿está Rusia dando la espalda al régimen marroquí en lo que respecta al conflicto del Sahara Occidental?

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