El pueblo marroquí empieza a rebelarse contra las medidas de confinamiento excesivo

Los síntomas de agotamiento del pueblo marroquí se reflejaron en las crecientes protestas que pretenden acabar con las medidas de confinamiento excesivo adoptado por el Gobierno, para combatir la expansión del virus entre la población.

Las manifestaciones más recientes son aquellas que protagonizaron los barrios más pobres de las grandes ciudades como Rabat y Casablanca, donde los manifestantes derribaron las vallas colocadas por las fuerzas policiales para impedir los accesos y salidas de los barrios.

Los conocedores de la realidad socioeconómica marroquí aclaran que las protestas crecen en los barrios pobres por la gran importancia de la economía sumergida entre su población, cuyo gran porcentaje se mantiene sobre actividades como la venta ambulante, trabajos puntuales en los barrios más acomodados, etcétera.

Asimismo, los habitantes de las ciudades norteñas, Nador por ejemplo, iniciaron una serie de protestas y concentraciones para reivindicar la apertura de la frontera con Melilla, cerrada desde el 13 de marzo.

En este sentido, se destaca que un gran porcentaje de marroquíes residentes en las ciudades limítrofes con Ceuta y Melilla, viven del trabajo y el comercio transfronterizo que está suspendido desde siete meses.

Debido a la gravedad de la situación, las autoridades marroquíes impidieron autorizar las manifestaciones que cuestionan las medidas tomadas por el Gobierno para controlar la expansión de la pandemia.

Por otra parte, se subraya que el propio monarca, Mohamed VI, en su discurso del 20 de agosto, manifestó que Marruecos “pasará por tiempos muy duros”, por las repercusiones de la pandemia sobre la realidad socioeconómica del país.

Por último, importantes organismos internacionales y agencias de calificación pronosticaron una recesión sin precedentes en Marruecos.

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