Discurso del Trono: ¿está Mohamed VI dirigiendo a Marruecos hacia el abismo?


El monarca marroquí, Mohamed VI, en su Discurso del Trono, con motivo del 21 aniversario de su coronación, desveló una escalofriante situación socioeconómica en Marruecos, por la desastrosa gestión a lo largo de las dos últimas décadas, así como las repercusiones de la pandemia mundial del Coronavirus.


La dramática situación del reino, descrita por el propia Mohamed VI, ha sido reiterada por varias instituciones financieras internacionales, el Banco Mundial, entre otros, y agencias de calificación crediticia como Bloomberg, Fitch y Standard and Poors.


El Discurso del Trono, como los anteriores, carece de cualquier novedad. 21 años después, Mohamed VI, sigue sin tener la capacidad discursiva necesaria para comunicarse con su propio pueblo. Es patente su déficit intelectual y de salud. Su única forma es comunicarse vía la grabación de un discurso leído, sin que se sepa la fecha ni el lugar de la intervención.


De esta manera, el Discurso del Trono que solo ha durado 13 minutos, puso en evidencia que el deteriorado estado de salud de Mohamed VI, quien se vio con dificultades respiratorias, especialmente después de su complicada intervención quirúrgica.
La situación en Marruecos, según los expertos internacionales, es considerada la más aguda y compleja desde la coronación de Mohamed VI. La crisis no solo se debe al déficit económico, sino también a la crispación social y política, así como la excesiva demanda de la deuda externa.


A lo dicho anteriormente, se suma el elevado coste económico de la ocupación marroquí del Sahara Occidental. La batalla jurídica y legal emprendida por la RASD y el Frente Polisario, hizo que múltiples tribunales internacionales condenasen el pillaje ilegal de los recursos saharauis, lo que supuso la suspensión de la actividad comercial de importantes actores económicos.


Aun así, Marruecos se embarcó en una campaña de ataques contra sus vecinos, especialmente Argelia, mediante la implicación de grupos de presión dentro de las instituciones comunitarias europeas y en Estado Unidos, en una clara malversación del dinero público marroquí, cuyo destino debería ser el apaciguamiento de la pobreza extrema en el reino.


Por todo ello, nos preguntamos, ¿hacia dónde lleva El Majzen al hermano pueblo marroquí? ¿está Mohamed VI dirigiendo a Marruecos hacia el abismo?

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